counter

Frecuencia Crítica


Ratzinger y sus Zetas

Escrito en Petardeo en general por skeletor a Agosto 9th, 2006

Hay eventos musicales que marcan décadas, e incluso generaciones; Woodstock, Altamont, el festival de la isla de Wight o el de la falla de Montortal permanecen en la memoria de todos aquellos que tuvieron la inmensa suerte de presenciar esos momentos…pero todos ellos, aun reconociendo su importancia, quedan empequeñecidos ante el magno acontecimiento que tuvo lugar el pasado 25 de Diciembre, día de Navidad, en la romana Plaza de San Pedro; nada menos que la presentación en directo de la nueva sensación del rock, del grupo sobre el que se han vertido inconmensurables ríos de tinta en revistas especializadas como Rock de Lux, Popular 1 y Nuevo Vale…….Ratzinger y sus Zetas.

Para la ocasión, desplazamos al lugar del evento a un equipo virtual de FC, que nos cuenta en la siguiente crónica todo lo que allí sucedió. Que disfruten.

Indescriptible. Colosal. Celestial. No existen adjetivos suficientes para explicar las sensaciones vividas por los autores de esta crónica en la presentación oficial en directo del grupo del momento, del año y de los siglos venideros. Ratzinger y sus Zetas llegaron, tocaron y triunfaron, dejando al público asistente boquiabierto y pleno de gozo ante tal demostración de virtuosismo y sabiduría musical…pero antes de nada, contaremos nuestras experiencias pre-concierto, paseando por la Ciudad Eterna.

Las fuertes emociones a vivir en las horas posteriores eran perceptibles en el ambiente. En nuestro paseo pudimos ver a grupos enteros de opusinos, miembros de Nuevas Generaciones con la corbata oficial del partido y gaviota en la solapa, curas con sotana y muñequeras de pinchos, monjas virginales que gritaban consignas como “Ratzi, queremos un hijo tuyo” o “Soy tu hembra”…junto a ellos, y venidos de los lugares más recónditos del globo terráqueo, heavys, punks, siniestros, góticos, bakalas, fibers y snobs diversos. Los fibers resultaban fácilmente reconocibles, porque cargados con sus mochilas de diseño seguían al puro estilo borreguil a los Hermanos Morán, que paraguas en alto los guiaban por las calles romanas. Alguno de ellos creía estar en Benicassim, y los más se sorprendían al comprobar que había vida exterior más allá de la localidad castellonense. Entre los rumores que circulaban por la ciudad, se decía que mientras punks, etc habían llegado a Roma por sus propios medios, los peperos lo hacían subvencionados por el partido con tortilla española y pancartas tipo “ZP, te quedan dos misas” y que los fibers habían pagado 150 euros por la entrada más 1.500 euros por gastos de desplazamiento sin saber muy bien quién tocaba, a pesar de que la entrada al recinto era gratuita; seguramente, debía tratarse de un rumor malintencionado, porque la inteligencia de un fiber no le permite pagar sin conocer con anterioridad los grupos del cartel.


Pintadas alusivas al concierto en las paredes de la ciudad

Al aproximarnos a la Plaza de San Pedro, un gentío desbordaba las calles adyacentes con impaciencia por ocupar los mejores lugares. En pocos minutos tendría lugar el gran acontecimiento que tantas ilusiones había despertado, por lo que intentamos procurarnos un buen lugar desde el que seguir adecuadamente todo el espectáculo; tuvimos algunos leves problemas para ello, porque fuimos reconocidos por unas cuantas fans de Bustamante que profirieron todo tipo de insultos contra FC, aunque la cosa no llegó a mayores porque una de ellas apeló a la “magia del corazón” (¿?) para no llegar a las manos. Esperaban un dueto entre Ratzinger y el Bustalover, que cantasen juntos el “Devuélveme la mitra que me las quitao”, pero cuando les informamos que el niñato no “cantaba” esa noche, decidieron llevarse la magia a otra parte.


La muchedumbre a la espera de su ídolo

Para abrir la noche, la organización tenía prevista en principio la actuación de otro de los grupos revelación del año: los geniales Judas Iscariote´s traitors band, cuyo tema estrella y videoclip “Por un puñado de leuros” se ha convertido en todo un éxito en la MTV y en Tele Ribera; sin embargo, la actuación fue suspendida en el último momento: fuentes consultadas de la organización nos informaron que Judas y su banda habían huido precipitadamente después de haber cobrado lo estipulado en contrato.

En sustitución de los Traitors, y ante la imposibilidad de contar con otro grupo de nivel en esos momentos (la gente pedía a gritos que salieran Noe and the Canoas, pero éstos se encontraban de retiro espiritual en el desierto de Kalahari), la organización decidió dar la oportunidad a las Monjas Lesbianas del Monasterio de San Vibrador, que llenaron en gran número el escenario con sus cantos sobre el Concilio de Trento…lamentablemente, el público que abarrotaba la Plaza no supo apreciar el valor musical de su obra, por lo que fueron bombardeados sin piedad cristiana con todo tipo de rosarios, botafumeiros, escapularios y estampitas-bomba de San José María Escrivá; las monjitas abandonaron precipitadamente el escenario entre una lluvia de objetos y blasfemias diversas. En ese momento, tuvo lugar un altercado en las primeras filas cuando un grupo de punks afeó el comportamiento de opusinos y peperos a hostia limpia, pero con la rápida intervención de los Hell´s Angels que se encargaban de la seguridad la situación quedó controlada.


La gente pasa de las monjas y piden a Ratzi

Y tras la batalla campal, llegó lo que todos los presentes esperaban….se apagan las luces y suena en los altavoces “Carmina Burana”; cientos de miles de gargantas gritan enfervorizadas ante la inminente aparición del líder, del hombre cuyo inmenso talento les ha llevado hasta allí…y sí, amigos, allí estaba él: el gran Ratzinger, acompañado por sus fieles Zetas, arrancó furioso las primeras notas de su guitarra, que sonaron como música celestial en los oídos de los presentes. El tema elegido para iniciar el concierto fue la extraordinaria versión que el grupo realiza del “Hell´s bells” de AC/DC, seguida de la no menos grandiosa sobre el “Simpathy for the devil” de los Stones. La banda rugía al unísono como una máquina perfecta; las nuevas incorporaciones, Monseñor Rouco Varela al bajo y Angel Acebes a las congas otorgan al grupo multitud de sonoridades diferentes, un extenso abanico de posibilidades que elevan la música de Ratzinger y sus Zetas a niveles hasta ahora insospechados; tal es así, que parte de la audiencia comenzó a levitar y siguió el resto del concierto desde las alturas.

Al inicio del tercer tema, Ratzinger dirigió sus primeras palabras a los asistentes….”Hey Romaaaaaaaaaa!!!” “Are you ready to rooooock??“, tras los que descargó la avalancha de decibelios que integra es clásico de su discografía de nombre “Lucifer me la chupa al amanecer”. La Plaza de San Pedro se vino abajo; la multitud gritaba enloquecida, entregada al caos sonoro que manaba del escenario. A “Lucifer…” siguieron grandes éxitos como “Epístola de San Pablo a los corintios con acuse de recibo”, “ Los cuatro bakalas del Apocalipsis”, “Lázaro: levántate y copula”o “Evangelio según la Terremoto de Alcorcón”, canción en la que Ratzinger aprovechó para presentar a los miembros de su banda. Al llegar la interpretación del nuevo single, “Y al tercer día, salió del armario”, se produjeron graves incidentes entre los opusinos que levitaban y gays camuflados, nuevamente solucionados gracias a la rápida intervención de los Hell´s Angels con sus bates de béisbol.


Bush rockeando desde la zona VIP

La lista de temas imprescindibles se desgranaba en una sucesión de momentos para la posteridad: “Ay quien maneja mi arca”, “A Dios rogando y el bolsillo llenando” o la versión del “Me excita ese pijamita” de Michael Jackson, denominada para la ocasión como “Niño, vamos al confesionario”, en la que los sacerdotes presentes en el concierto enarbolaban orgullosos sus muñequeras de pinchos. Con “Mola un montón la Santa Inquisición” se llegó al final del concierto, con unos alucinantes efectos especiales de herejes quemados en vivo sobre el escenario con una pizca de sal. Ratzinger se despide entre un griterío ensordecedor, que reclama vivamente el retorno del artista para ofrecerles el bis que esperan; tras unos largos minutos de impaciencia, por fin tiene lugar el gran momento: Ratzinger vuelve a escena con el gorro oficial del grupo, y el grupo entona su aclamado himno, un “Urbi et orbi” que dejará boquiabiertos a todos sus seguidores. Ratzinger imparte su bendición en 45 idiomas y 224 dialectos, repitiendo una y otra vez en un éxtasis minimalista las mismas frases….”Pagad, pagad y seréis salvos”…miles de monaguillos con huchas de Versace recogían las aportaciones de los fieles, que se entregan en cuerpo y alma a los mandatos de su líder. Un apoteósico final para el concierto del siglo.


Estado en que quedó el personal tras el memorable concierto.

Exhaustos pero satisfechos, el equipo de Frecuencia Crítica ya ha vuelto a casa; solo nos queda rezar para que el Primavera Sound o el propio Fib traigan a Ratzinger y sus Zetas por estos lares. Por si acaso, id comprando el bono.