Una hermosa nana

Después de una espera de cuatro años por ver en la vitrina un nuevo trabajo de Emiliana Torrini, llega tímidamente “Fisherman’s woman”, el segundo “trabajo internacional” de la italoislandesa y cuarto en su carrera real.
Atrás quedó la inocente pero experimentadora Emiliana a la que se tachó de copiar el Homogenic de Björk, pero que encandiló de manera sobrehumana a los oídos menos idólatras.
Atrás quedó también la Emiliana que nos ofreció una pomposa y virtuosa Gollum song que fue la banda sonora del Señor de los Anillos.
Y atrás, afortunadamente, quedó también la Emiliana que le compone una canción a Kylie Minogue.
En detrimento de todo lo comentado, llega una Emiliana no menos tímida que en su “Love in the time of science” pero sí mucho más cándida y sencilla con su “Fisherman’s woman”. Mucho tiempo le ha costado hallar la fórmula de éste disco, concretamente cuatro años, (cuéntese desde 1999, el año en que se publicó “Love in the time of science”) aunque de algo le ha servido la espera.
Porque el disco, lejos de lo que pueda parecer (visto que le compuso una canción a Kylie y demás), es bueno, muy bueno. Se aleja también de los dedos insultantes que la señalaban como “la copiamona” de Björk (quizá por el hecho de ser islandesa también) y nos ofrece un disco distinto a todo lo que se pueda relacionar con la exsugarcube y que se aleja de todo lo que ella misma ha hecho.
Este disco nos hipnotiza con una sola guitarra y algún que otro instrumento esporádico que acompaña a la suave voz que la caracteriza. Unas sencillas notas y un suave canto nos ofrecen una “nana” ideal que puede acompañar nuestros descansos, nuestros sueños y también nuestras tardes lluviosas, sin llegar a ser un álbum frío. Porque estas canciones son de todo menos frías. Llenan la atmósfera de una candidez sublime y una sensibilidad espeluznantemente deliciosa.
De vez en cuando nos sorprende con una música de diferente elaboración y que llega a recordar a ensoñadores grupos del calibre de “Edison Woods” (”Honeymoon child” sería un buen ejemplo de ello) y otras canciones se asemejan a “dulces nanas” como es el caso de “Serenade” que, aunque algún fragmento parezca cantado por la niña del exorcista, nos ofrece la posibilidad de dormirnos al son de una hermosa guitarra acompañada por voces sedosas que no son tan hermosas, pero que, bien escuchadas, te abruman y te sumen en un profundo y hermoso sueño… aunque estés despierto.
Restando las ya comentadas, podría recomendar encarecidamente la hermosa y sobrenatural “Thinking Out Loud” (que podéis escuchar en el Radioblog) y la dulce y encantadora “Snow”.
Un disco no sobresaliente, pero sí notable.
La misión Imposible
El otro día, me puse a meditar en las posibilidades musicales veraniegas y en las limitaciones extrapersonales que suelen acompañarlas y que, evidentemente, siguen la Ley de Murphy, aquella de que cuando algo empieza mal, acabará mal (al igual que todo aquello que conlleve limitaciones de algún tipo lo cual atañe a… prácticamente, todos los sucesos de nuestras vidas). Bien, a todos esos acontecimientos musicales que conlleven limitaciones los llamaremos misiones imposibles y los singularizaremos cuando hablemos de un hecho individual y concreto (para ir entrando en tema, ya saben, lo mejor son las definiciones).
Musicalmente hablando, podríamos hablar de muchas misiones imposibles o más bien podríamos catalogarlas a todas de esta manera, aunque unas son más y otras son menos (como la mayoría de los sucesos de nuestras vidas, segunda parte). En este tiempo de reflexión meditatoria, fui capaz de recordar muy vagamente el cartel (o presunto futuro cartel) del Primavera Sound que hace unos días vi en un lugar de la red de cuyo nombre no puedo acordarme ; más que recordar los grupos que se suponen que acudirán, recordé más bien mi cara de gilipollez suprema (con sus disculpas por semejante palabra malsonante) que se me quedó nada más verlo. Por el gusto que me supondría ver a algunos de esos grupos y por las limitaciones que, como de costumbre y para no variar, me impedirán verlos.
El Primavera Sound y su jugoso cartel supone una buena oportunidad para ver a antiguas glorias, nuevas tendencias y grupos muy interesantes que habitualmente no se pasean por las calles de este país. Este año además, se celebrará en el recinto que se construyó para tal propósito, el del Forum de las Culturas en Barcelona (ciudad donde se organiza el festival, como todos ustedes ya saben).
¿El problema?
Bueno, podría hacerles hasta una tesis doctoral sobre el tema, pero intentaré resumirles la cuestión.
Primero, como argumentos externos, podemos comentar las fechas. Mayo es el mes de las flores y todo lo que ustedes quieran, pero también es el mes de los dolores para los estudiantes, ya que su recepción musical se limita a escuchar una canción al día (algo así como un suicidio musical para gente como nosotros). Además, podemos añadir como incentivo la maravillosa red de redes de Renfe, esa empresa que sólo hace uso del blanco o negro (o vas en un tren que se cae a pedazos o te gastas un dinero que, evidentemente, no tienes). Los estudiantes generalmente pagan por estudiar, no cobran por ello, con lo cual la cantidad de capital guardada en su banco se puede pasar rápidamente de ser ” una fortuna ” de 500, 600 ó 700 euros a ser LA RUINA TOTAL DE 0 EUROS. Luego están los estudiantes con suerte que consiguen un trabajo en un McDonal’s o similar (a lo sumo en una cafetería no reconocida mundialmente) donde les pagan un irrisorio sueldo que más que un sueldo, podríamos decir que es… ” la propina “. La pena es que después de esa propina, no hay un sueldo decente.
Y no es porque el Primavera sea caro (aunque por ser primavera quizá sería bueno hacerlo en marzo o abril), al contrario, me parece que eran 75 euros (Derkon puede amablemente corregirme si me equivoco) a los que habrá que añadirle el robo de Renfe (claro, si usted va en autobús, le costará más barato, pero las horas que pasará su culo apretado e incrustado al asiento no son ni comparables a las todavía más horas que se quejará de la espalda, el culo, las piernas…).
A esto hay que añadirle uno de los mayores problemas que tiene en concreto el cartel de este año. Esto, cabe recalcar, es más bien un problema interno, intrínseco y que hace que me niegue en rotundo a asistir (aunque sin este problema, hubiera sido igualmente imposible). Se llama Los Planetas y sus conciertos insoportables. No voy a volver a caer en la tentación de: ” a ver si esta vez… pillo uno de esos buenos conciertos que todo el mundo dice y alaba…” porque me parece que con el bodrio de disco que sacaron sin pudor alguno el anterior año (de nuevo, perdonen si me equivoco, afortunadamente, olvidé la fecha de publicación del álbum gravitatoriamente inicuo) no se preven mejoras en su actuaciones.
Por cierto, la lista (a grosso modo) es la siguiente: New Order, Iggy Pop, Human League, Gang of four, Television Personalities, Sonic Youth, Nouvelle Vague, The Go! Team, Arcade Fire, The Czars, They Might Be Giants, Astrud, Nacho Vegas, los insoportables Planetas y otros muchos que podrán encontrar si se ponen a buscar en Google).
Por otra parte, y observando nuestra apretada agenda, podemos observar otro tipo de festivales interesantes como el Sonar. Aunque si bien tengo que reconocer que el cartel del año pasado me pareció patético, siempre ha hecho elenco de tendencias muy “modelnas” que también nos interesan (bueno, el movimiento hip hop no demasiado) y que además no se limitan a lo musical. El problema viene nuevamente indicado por las fechas. No sé qué le ven estos señores al mes de junio. No sé, a lo mejor les salió la vena patriótica y quieren evitar a toda costa que acudan los no catalanes al evento. Sea como sea, con su pan se lo coman, porque además los precios no son para dar saltos. Se dividen en Sonar día y Sonar noche y paga por ellos la friolera de 36 euros o más, porque con la subida de los precios, no me extrañaría que ahora fueran 50. Encima de patrióticos, con aires de grandeza. Ahora ya ni los catalanes de clase media.
Luego está el Fib… ay el Fib. Deberían cambiarle el nombre, ponerle algo así como… FIM (festival internacional mangoneante) o TRQNTS (Tú ríete que nosotros te sablamos) nombre complicado por eso de las siglas y tal, o FIDRAMA (festival internacional del robo a mano armada). Con eso ya les digo bastante.
Y luego están los festivales ” menores ” como el Off, el Este o el Observatori (¿deberíamos añadir un rip tras este último nombre?), en el que me encantaría regodearme de los asistentes y la élite people que tanto se involucra en buenas propuestas como estas lo son (o lo fueron). Sí sí, esa gente que se gasta 150 euros en ir al Fib porque está de moda y siempre queda bien tener un ” asistencia al Fib consecutivamente desde el año 1300 hasta hoy ” en el currículum del modernillo póstumo y que luego no se atreve a ir a festivales menores porque no están de moda. La música es la misma o mejor… pero bueno, a esa gente va mi aplauso, porque gracias a ellos los que sí amamos la música dejamos de tener oportunidades para ver algo decente.
Plas plas plas, enhorabuena chicos.
Como desmontar una bomba fétida
La preocupación ha asaltado las calles principales de las principales ciudades de nuestro país. El bullicio de gente que rodea los grandes centros comerciales y musicales tiene en vilo a todo un país que, boquiabierto, tiembla al pensar en el incierto futuro.
En exclusiva para Frecuencia crítica, una señora con los rulos puestos habla de su preocupación mientras le suena los mocos al niño y prepara el puchero: “La portera lleva 7 dias sin fregar el portal; mi vecina no suelta sus alaridos de placer vaginal, y Doña Pepita no saca el chucho ni para cagar…”
Podemos contar que incluso circula el rumor en el vecindario de que la kioskera ha comenzado a echar espumarajos por la boca y a pronunciar palabras raras y a cantar canciones de Raphael compulsivamente.
La gente, nerviosa, se agolpa a las puertas de la Fnac buscando refugio, son tantos, que dan la vuelta a la manzana, salen hasta de las alcantarillas…
Nadie sabe qué está pasando, por lo que los intrépidos masoquistas de Frecuencia crítica tratan de infiltrarse en la cola que se ha formado alrededor del edificio a pesar de los codazos y las zancadillas que los asustados transeúntes les propinan en las espinillas.
Al final, logramos adentrarnos en el bullicio…
“U2 son lo más, no hay nadie como ellos; bueno, Estopa pueden llegar a su nivel, pero todavia les falta” dice emocionado un extraño humano con camiseta de Andy y Lucas que espera ansioso a las puertas de la Fnac.
Parece que nos vamos enterando de lo que está sucedienco en esta bendita ciudad. Se acerca el concierto de U2 y la gente se agolpa con golpes en los cortesingleses, fnacs y demás para conseguir su entrada. Sin necesidad de nuestros prismáticos podemos avistar a dos metros de distancia de nosotros a la gran Sofía Mazagatos y qué mejor que hacerle una entrevista exclusiva. Esto fue lo que trascendió:
Frecuencia crítica: “¡¡Sofía, Sofía!!”
Sofía Mazagatos: “Ays, ¿sois los del aquí hay tomate?”
FC: “No, pero parecidos. Nos gustaría hacerte un par de preguntas.”
SM: “Vale, ¿voy bien de maquillaje, no?”
FC: “Ehmm, sí, perfecta. Oye Sofía, ¿ a ti te gusta U2?”
SM: “si, me encanta, son el mejor grupo, por eso estoy aquí, para comprar mi entrada”
FC: “¿Cuántos discos conoces?¿Y cual te gusta más?”
SM: “Bueno, de momento ninguno, pero voy a dedicarme a conocerlos, así que ya os lo diré”.
Vista la emoción que se respira en la cola, nos disponemos a entrevistar a la primera persona que salga del lugar con su entrada en la mano. En ese momento, observamos estupefactos que el Fary en persona está saliendo del edificio en cuestión. A trancas y barrancas nos acercamos a él y conseguimos arrancarle unas palabras:
“Acabo de comprar una entrada para mi y otra para mi hijo, esta tarde tenemos una cita con Bono para ver si quiere hacer un dúo conmigo cantanto el vaya torito, ay torito guapooooo”
El tumulto de gente que se amontona en la entrada del recinto es cada vez mayor, se oyen voces desesperadas por una entrada que exclaman a los cuatro vientos y con rabia: “Si no consigo una entrada, me voy a San Sebastián mañana y pasaré 20 noches haciendo cola. Al jardinero pongo por testigo que jamás me perderé un concierto de U2 en España”.
A los lectores de Frecuencia crítica les deberíamos recordar que U2 no graba un disco bueno desde hace 15 años y que, penosamente, esta intensa historia de un día en la cola de la Fnac es tan verídica como que nuestros dedos están tecleando esta noticia. Pero U2 está de moda y la gente se pega por conseguir una entrada. Si en lugar de U2, fuera King Africa quien estuviera de moda, la gente haría lo mismo aunque con una peluca naranja en la cabeza.

Así son las cosas y así se las hemos contado.
Las rabietas de Almodóvar

Pedro Almodóvar ha salido de la Academia y, sin duda, no podría haber escogido momento peor que éste.
¿Por qué? Pues porque da la casualidad de que hace ya dos años que no se come ni una rosca en lo referente a los premios.
“Hable con ella”, si no recuerdo mal, se llevó sólo un Goya, en pro de LA-GRAAAN-CANDIDATA. Y este año… este año ha decidido no ir, porque “ir pa ná, es tontería”, y además de las grandes. Este año LA-GRAAAN-CANDIDATA ha sido “Mar adentro” (yo lo repito, por si acaso ninguno de ustedes se ha dado cuenta ya) que, evidentemente y para no variar, ha sido LA-GRAAAN-GANADORA.
Pero el tema esta vez no va sobre los Goya y chanchullos en cuestión, sino sobre nuestro amigo Almodóvar que pocos días después de ver su gran fracaso en la ceremonia de los premios de marras ha declarado en la televisión que se ha cansado, que abandona la Academia, que no le gusta los métodos que utiliza para votar y demás (lo de demás es por añadir, porque dudo que la Academia tenga otro papel aparte de éste y criticar al cine de Hollywood a pesar de ser como ellos, pero con una hipócrita perspectiva “modelna” que apesta).
Pues a mí me disculpan ustedes y pido la disculpa de Pedro, pero la cosa huele mal.
Por qué… cuando ganó algún premio Goya (de momento, el que me viene a la mente es el de la película “Todo sobre mi madre”) estaba muy contentito con la Academia y los premios y el busto de Goya con la cámara saliendo de la cabeza cual grano en el rostro de un adolescente y el glamour y la alfombra roja y “toro, toro, toro”.
Muchos años me he tragado religiosamente la gala y el método era básicamente el mismo: dar premios a películas que no se lo merecen porque en el resto de Europa dichas películas han sido premiadas, hacer bromas tontas y, por supuesto, criticar al cine americano (je…).
¿Qué pasa ahora, entonces? Porque el método no sólo no ha cambiado, sino que ahora está potenciado (hasta se hizo el anuncio aquel en el que Resines criticaba al niño que decía “caracoles” porque su padre no había acudido al partido de béisbol, escena tan insaciablemente recurrida en las películas americanas “paralastresdelatarde”).
¿Cuál es la razón aparente del cambio de opinión de Almodóvar?
Pues a mí me disculpan nuevamente, pero para mí que le ha dado la rabieta y que después de patalear en el sofá de su casa y gritar con voz histérica: “mamáááááááááááá, mira lo que m’han heeeechoooo”, ha tomado la irresponsable decisión de decirle a la Academia: “Pos ya no t’ajunto” y cruzarse de brazos mientras pone morritos de niño enfadado por no conseguir el chupachup.
Y eso no es todo, sino que además ha persuadido a su hermano y ha logrado que éste también salga de la Academia. Por tontos, jo.
Pues miren ustedes, si tan en desacuerdo están en la Academia, hubiese sido mucho más beneficioso para él (y para su reputación) ganar un premio y luego quejarse, antes que perder y comportarse como un niño enfadado porque su hermano mayor le ha dado un capón. Más que nada porque ahora el hermano mayor (en este caso “Almenábar”) se reirá socarronamente y dirá: “hala, hala, hala, yo tonto pero tu mááás”.
Pues nada, tú a lo tuyo chico, pero la verdad es que a los medios de comunicación, y por supuesto a gente tan “capulla” como nosotros, nos dan tema para poder echar pestes y además reírnos y regocijarnos hasta hacernos pis de tanta carcajada.
Envidia cochina, envidia cochina.
Por nuestra parte, gracias.
Un regalo del cielo
Queridos lectores de Frecuencia crítica, es un placer comunicarles con este hilillo de voz pre-últimos examenes parciales, que Dios existe.
No, no se asusten. Los libros no me han distorsionado la percepción de la realidad (todavía), dejen que me explique.
Hace tiempo comentamos en el otro blog (y perdonen que nuestra pereza y nuestra ocupación estudiantil no nos hayan permitido pegar el post en esta nueva etapa de Frecuencia crítica ex Críticas muy críticas) la trágica vuelta de Operación triunfo (Ot para los amigos) a nuestras maltratadas pantallas de televisión.
Pues bien, nos loa otorgar un respiro a rtve que nos ha librado de semejante castigo infernal. Según la grandiosa empresa (getmusic) que llevaba el putrefacto programa, no había acuerdo con el canal en cuestión sobre una nueva edición.
Sin embargo, prefiero pensar que rtve ha recapacitado, visto que la noticia que hace unos meses se anunaciaba en muchos de los periodicos nacionales no decía nada de eso.
Con acuerdo o sin acuerdo, lo cierto es que este año. y, por supuesto, en años venideros, no tendremos que sufrir la presencia de cuatro niñatos con aspiraciones de fortuna dando gorgoritos por la tele en formato karaoke.
En su lugar, tendremos el placer de disfrutar de una gala (al menos es una sola) donde algunos pseudocantantes presentarán sus canciones y el público las votarán.
Es probable que suceda lo mismo que con el dichoso programita de marras, que triunfe durante un año, probablemente dos y después se olvide de la misma manera que se olvida el ganador de Eurovisión (con la excepción de Dana Internacional, que dio la paliza un rato más).
Por esta razón, aparte de darle un respiro a rtve, también debemos darle las gracias a ese Dios que hoy ha hecho acto de presencia ante nuestras atormentadas mentes calenturientas y ávidas de nuevas experiencias
Ahora solo falta hacer del nuevo programita otro fracaso televisivo y listo.
Así pues, vamos a darle una merecida despedida a los triunfitos, con una tarta, mucha fiesta y buena música, de la de verdad.
Hasta nunca, por fin.