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Frecuencia Crítica


Xiu Xiu en Valencia (Octubre 2004)

Escrito en Vitality Show por admin a Octubre 21st, 2006

Impactante concierto de Xiu Xiu. Una experiencia inolvidable. Obtuvo esa comunión entre público y artista a través de los sentidos que caracteriza a los buenos directos.
La pareja se compenetraba hasta límites insospechados, llegando a semejar todo uno.
Ahora sabemos cómo cantan las vísceras , nuestros oídos conocieron el sentimiento en su mejor vía de transmisión. Podíamos oir el sudor y el dolor de Jaimie dejándose las cuerdas (hacía constantemente gargarismos). Además cuando nos arrancaban acalorados aplausos y caras de ensimismamiento, ella nos compensaba rompiendo su fría concentración esbozando una agradecida sonrisa.
Un gesto tan mínimo como su música. “Ruidos” hechos con toda la imaginación imaginable, valga la redundancia, con momentos álgidos como por ejemplo, cuando electrificó 3 platos desmontados hacia arriba , para que vibraran. O cuando golpeaba con saña los platos con otros platos, cayéndosele la “paraeta” sin cesar. Y ,lo mejor de todo, es que cada sonido estaba en su sitio. Pese a salir directamente de la rabia, nada se salía de su contexto, todo formaba un conglomerado perfecto.
El otro polo del grupo es el cantante. Además de su manejo de esas extrañas clavijas que sonaban como campanas y de una especie de lira eléctrica de extraña forma, destaca su voz. La voz como una forma nueva de expresión (probablemente un mecanismo más potente de lo que intenta o “pretende” conseguir Bjork en su último disco, comentario este dispuesto para crear controversia y estas cosas entre cierto tipo de público). Pasaba del grito al susurro, para volver luego al grito más salvaje, todo ello sin olvidar los sonidos alejados del lenguaje pero que todos logramos entender, momentos de esos que hay que vivir para entender.
El concierto empezó en clave intimista. Además de los momentos espeluznantes esperables de “Crank heart” y “I luv the valley” , tuvimos gratas sorpresas de canciones eminentemente electrónicas, con inusitada ritmicidad , acompañadas de voz y guitarras, de nuevo, perfectamente compenetradas : los momentos oníricos de “little panda macelroy” , la intensidad de “clowne towne”(eclecticismo sonoro) y “bunny gamer” ( sentimiento en la voz) , “mike” (la de los platos electrificados) …
Finalmente tuvimos un bis que ternimó de colmar nuestras expectativas. Una canción intensa que nos puso a todos los pelos de punta (lo siento no sé el título , y de hecho los otros los he ido adivinando ahora , porq sólo conocía dos) , seguida de una pieza de nuevo intimista : Por primera vez, ella canta, con voz susurrante apenas audible, acompañada por la simple guitarra y las miradas llenas de sentimiento del otro.
Con estas canciones nos llevaron por donde ellos quisieron . Con su música tenebrosa en ocasiones, y agridulcemente optimista en otras, modifició nuestras emociones , logrando una simbiosis entre nuestras mentes y la suya, gracias a un inusitado carisma para el directo. Increíble.
Chapurreó algunas palabras en un castellano más que aceptable.Pese al quasi-trance en que parece entrar en sus conciertos, aún mantiene la capacidad del habla intacta.
Impresionante. Por cierto , si alguien puede hacerse con el vídeo del concierto en Radio 3, que lo haga ya, no se arrepentirá.
Mañana por la mañana, fotos aquí, en el fotoblog.

P.D. :Antes de que alguien nos tilde a nosotros y al grupo de modernetes,matizaremos algo. Lo que caracteriza a Jamie Stewart es que cuenta historias en primera persona, y muestra sentimiento. Esos gritos no obedecen a una pose, sino a una forma de expresar la rabia que cuentan sus letras. Nadie tilda de modernos a los cantantes de flamenco, por ejemplo. Todos asumimos que es arte. Pues bien, estamos ante lo mismo. La voz como medio de expresar desde las vísceras, irracionalmente.

Wintercase 2004 Valencia

Escrito en Vitality Show por admin a Octubre 21st, 2006

Wintercase -> Dícese del festival itinerante con San Miguel de patrocinador que trae conciertos interesantes en general.

Aquí solo desvelaremos, más o menos y luchando contra el sueño, los entresijos del único día al que nuestra pobre economía nos permitió ir. El último.
Porque el Wintercase es interesante, pero caro…
Dejaremos de lado la tónica general que envuelve al festival, celebrado en la sala repvblica del culo de Valencia, y no haremos mención a la presencia de Los Planetas que me obligó a perderme Hope of the states por puro orgullo y prejuicio contra J y amigos (¿se llama J, no?).

Los grupos que conciernen al día de mi presencia fueron lo siguientes:
The Dears.
Low.
Tindersticks.

Por supuesto, no podía faltar la escena de la cámara, pero eso mejor luego.
Empezaron los primeros, lógicamente, con un concierto que fue de más a menos… que empezó con canciones interesantes que iban destrozando progresivamente con los aburridos y típicos tópicos de siempre.
Al final comenzó a hacerse largo… pero es que después venían Low.
Empezaron dando las gracias al festival y a la gente que había acudido y comenzaron con un buen plato fuerte, una canción deliciosa que no recordaba al tristísimo Things we lost in the fire, pero que conservaba el toque Low que tanto nos gusta a algunos, como yo.
Para variar, al concierto no le podía faltar el toque fallido de sonido. O no le supuraba bien el sonido a la guitarra o es que simplemente, a los mandamases de la sala se la repanpinfla el sonido. Así que optaron por hablar:
-More talking now.

De repente, por obra de mágia de alguien que comenzaba a avergonzarse de la situación pareció arreglar el problema que se iba dando en cada pausa entre canción y canción.

- No more talking now.

Y la sonrisa medio sarcástica medio simpática apareció en nuestra boca hasta que empezaron a sonar las notas de la siguiente canción.
Resumiré, que ya sé que soy pesada, diciendo que fueron sublimes, que emocionaron, acariciaron nuestro sentido auditivo con delicadeza y nos subieron a una especie de nube que se rompió a tan solo una hora de haber comenzado.
Gracias, sí.

Y los terceros fueron los terceros, evidentemente, quienes no rebajaron la calidad musical que Low habían dejado patente en el escenario de semejante antro, dejando una vez más, constancia de la buena música que saben hacer y de su gran directo.
La pega fue, nuevamente, los seguratas de la sala… ese enjambre de gente que construye repvblica. Y es que se acercó a alguien de quien no voy a decir nombre a decirle (eso sí) de manera semiamable un frío y trémulo “Caballero, acompañeme” hasta conducirlo al guardaropa y cobrarle euro y medio por dejar la cámara en el susodicho lugar.
Sí, te obligan a dejarla y encima tienes que pagar, estupendo.

Pero en fin, la vida es así y la insistencia de llevar todo este tipo de eventos a esa sala demasiado fuerte como para combatirla… y la verdad, todos tenemos mejores cosas que hacer.
La cuestión es… ¿repetiremos de nuevo?